Lo que no se nombra no existe

Cuando hablamos varios idiomas, el género gramatical existe/se utiliza de varias maneras. Esa es la razón por la que el concepto siempre ha estado en mi radar.

Además, me interesa el tema de los derechos humanos, el respeto y la inclusión, desde la raíz, desde el lenguaje (así como en la práctica, véase mi trayectoria). Me gustaría mejorar mi uso inclusivo del lenguaje, por eso me estoy fijando en referentes como Teresa Meana Suárez.

El lenguaje es la herramienta más importante con la que cuento como coach cuando trabajo con clientes cuyas creencias son limitantes, con problemas de autoestima o incapacidad de crear posibilidades para su futuro.

Teresa Meana Suárez, filóloga, profesora de lengua y literatura castellana (actualmente jubilada) habla claro cristalino: lo que no se nombra, no existe.

Enigmas

  1. ¿Cómo se puede ser padre sin tener hijos?
  2. Perez tuvo un hermano, el hermano de Perez murió. Oye, y ese que murió nunca tuvo hermanos.
  3. Hay una girafa grande y una pequeña. La pequeña es la hija de la grande, pero la grande no es madre. Entonces, ¿qué es?
  4. Un padre y un hijo van en un coche, tienen un accidente gravísimo, el padre muere en el acto. Al hijo lo llevan a urgencias y sale el médico de guardia, que dice al verlo “no puedo operar a este niño, es mi hijo”.

La importancia de la inclusión

Si os interesa el tema del lenguaje inclusivo os recomiendo este video y este documento en el que Teresa nos explica muy bien el sexismo en el lenguaje y, más importante, comparte con nosotros y nosotras estrategias para combatirlo.

Cuando no nos referimos a las mujeres, (por ejemplo en una exposición sobre “las edades del hombre”) estamos haciendo una de estas dos cosas:

  • Invisibilizarlas o
  • Excluirlas

Simone de Beauvoir decía: “No olvidéis nunca que bastará con una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres se cuestionen. Estos derechos nunca son adquiridos. Deberéis permanecer alerta durante toda vuestra vida”. Y Teresa nos lo recuerda, porque el lenguaje inclusivo ha perdido terreno durante la pandemia. “La ciudadanía”, “las personas mayores” han dejado de usarse..!

Cuidado con las patadas que le damos a la lengua por no usar el femenino en las profesiones prestigiosas: “la médico”, “las médicos madrileñas”. (Véase abogado, ingeniero, arquitecto..)

Y no os perdáis la aberración que introdujeron los hombres en el diccionario, porque no querían decir “el modista”, forzando el término “modisto”, pero manteniendo el taxista, el ciclista etc. (O tal vez tienen la intención de inventarse “novelisto”, “artisto” etc, quién sabe).

El lenguaje es consecuencia y causa del sexismo en nuestra sociedad

La lengua es importante en la transmisión del pensamiento, en la construcción de la realidad, en nuestra socialización, en “todo”. Aprendemos conocimiento pero también actitudes e ideología.

Lo que no se nombra, no se sobreentiende. Lo hemos visto en los enigmas.

Los apellidos invisibilizan a las mujeres. “Parece que todo son hombres”.

Cuando el masculino “engloba” a las mujeres, dejamos de verlas. Teresa cree que la intuición femenina viene de tener que adivinar cuándo el el masculino es específico o no;-) , porque no siempre lo masculino se “erige en medida de lo humano”.

El lenguaje es político, es una construcción humana, basada en los intereses del grupo dominante (los hombres). La RAE es una fábrica de misoginia, construye las imágenes que construimos en nuestra mente: “dirigidas a que el patriarcado siga en nuestra mente y en nuestras emociones, en nuestra literatura, en nuestra forma de percibir el mundo, de interpretarlo, de hablar y de comunicar” (Coral Herrera).

La lengua no tiene el menor problema en nombrar a las mujeres

Jamás las objeciones que se ponen al lenguaje inclusivo se apoyan en argumentos lingüístico, siempre son trabas ideológicas.

Al acceder las mujeres a algunas profesiones, se han creado palabras para ellas (per ejemplo ‘dependienta’), en cambio hay resistencia para las de más prestigio: juez, notario, presidente. Sin lógica lingüística y sin tener la excusa de que “la realidad o existe”.

«Para que una lengua tenga voces como presidenta, solo hacen falta dos cosas: que haya mujeres que presidan y que haya hablantes que quieran explícitamente expresar que las mujeres presiden», arguye el artículo de la Fundéu.

«Si esas dos circunstancias se dan -asevera la Fundación del Español Urgente-, ninguna supuesta terminación, por muy histórica que sea su huella, frenará el uso de la forma femenina».

Todas las personas hablamos, con lo cual todas tenemos una responsabilidad en lo que transmitimos

El profesorado, las personas en los medios de comunicación y quien trabaja en atención al público puede reconocer la labor de todas las personas en la sociedad y proyectar la realidad, permitirnos descubrir nuestro lugar en el mundo.

La lengua es forma y substancia, expresión y contenido, significante y significado” nos recuerda Teresa.

La lengua está viva. Es un cuerpo vivo en evolución constante. Tiene recursos para nombrar nuevas realidades. Tenemos una relación afectiva con la lengua, alguna expresiones nos gustan más que otras, pues tenemos de donde escoger 😉 para sentirnos cómodas y cómodos.

La lengua no es un hecho biológico, es una adquisición cultural. Hay más de 6000 lenguas en la tierra, hablamos por imitación. Todo lo que es cultura es añadido y modificable.

El diccionario no refleja la realidad, refleja el poder del que hace el diccionario.

¿Cómo formar el femenino?

#1 En castellano, las palabras masculinas acabadas en consonante, tienen su versión femenina añadiendo una “a”: andaluz, andaluza, juez, jueza, león, leona, profesor, profesora, canciller, cancillera, aprendiz, aprendiza.

#2 Cambiando el morfema, la terminación en “o”: abogado, abogada, fontanero, fontanera.

#3 Cambiando el lexema, la palabra entera: padre, madre, caballo, yegua, hombre, mujer, toro, vaca, yerno, nuera.

#4 Cambiando el determinante, se aplica a palabras de género común o mixto: el/la psiquiatra, el/la atleta, el/la taxista.

La diferencia entre el androcentrismo y el sexismo

Androcentrismo: “Historia de una ausencia. Punto de vista, parcial visión del mundo que utiliza el hombre como medida de la humanidad – excluyendo o invisibilizando a la mujer. Cree que lo que hacen los hombres ‘incluye’ a las mujeres o que lo que le ‘sucede’ a la humanidad es únicamente lo que le sucede al hombre.

Sexismo: “Forma de presencia (subordinada, secundaria). Asignación de valores y roles distintos a hombres y a mujeres exclusivamente en función del sexo. Desvalorizando lo que hacen las mujeres, determinando su condición de inferioridad, subordinación, explotación, etc.

Sugerencias para la inclusión

No te pierdas el documento de Teresa Meana Suárez. Yo aquí recojo un par de trucos:

  1. Refiérete a colectivos (población, personal, ciudadanía, niñez..)
  2. Utiliza abstractos (tutoría, legislación, servicio de asesoría..)
  3. Dobles formas (los y las trabajadoras, los niños y las niñas
  4. Primera o tercera persona del plural, sin sujeto (vivíamos en cuevas, es bueno para nuestro bienestar..)
  5. Quien (en vez de ‘aquel’,’el que’..)
  6. CUIDADO CON EL SALTO SEMÁNTICO (El alumnado podrá acudir con sus parejas)
  7. Nombrar es visibilizar (no repetir)

Recursos en la red

https://e-mujeres.net/nombra-en-red/

https://lalupavioleta.com/index.html

No tenemos excusa para seguir excluyendo a las mujeres de nuestro discurso.

Respuesta a los enigmas

  1. Teniendo hijas.
  2. Perez es una mujer.
  3. La girafa grande es el padre.
  4. El médico es la médica, la madre.

Deja un comentario